viernes 10 de julio de 2009

MUERE UN LIDER, NACE UN ÍDOLO

Michael Jackson como cualquier líder fue sin duda un ser extraordinario porque supo hacer de lo común algo distinto. Para nadie, hoy, es un secreto que poseía características especiales. Fue una persona entregada a su trabajo con la pasión por hacer las cosas bien en búsqueda de la excelencia, y lo logró.

Desde niño fue consciente de que debía superar las dificultades para poder triunfar. Claro, le ayudó el genio que llevaba dentro. Sin embargo cosas importantes para él fueron la autenticidad, la perseverancia, el trabajo duro y el ser exigente consigo mismo y con quienes trabajaban con el y para el. Lo demás: la fama, la trascendencia y la riqueza material vinieron por añadidura.

Las secuelas de su infancia dejaron huellas imborrables en su personalidad. Una deficiente autoestima generada en los primeros años de crianza lo condujeron a un desamor por sí mismo preocupación que se dejó ver en la necesidad constante de cambiar de imagen porque en su interior podía más la opinión que los demás pudieran tener de su figura. ¿Fue Michael Jackson un hombre feliz? Quizás si, quizás no. Solo él pudo saberlo. El deseo de hacer cosas en beneficio de los demás lo llevaron a olvidarse de sí, de su salud y de su bienestar por entregarse a otros, hasta que no pudo más.

Cuando decidimos escoger el camino que vamos a seguir en la vida es indispensable tener en cuenta el precio que debemos pagar según lo que queramos obtener. La fama exige hasta cierto punto el sacrificio de la familia y del confort en aras de entregarse en cuerpo y alma a los demás. Un desempeño equilibrado y armonioso es el resultado de nuestro ejercicio de volver de cuando en vez la mirada hacia nuestro iterior para identificar lo que realmente queremos para nosotros.

Leonardo Rivera Pérez
Secretos para triunfar

jueves 25 de junio de 2009

AL BORDE DE LO INSÓLITO

"Hay otros mundos pero están en este"
Blake
Un día cualquiera en la mañana salí a cumplir una entrevista de trabajo a pie. Existe una norma en mi país que exige que no podemos usar el carro porque hay mucha congestión. Se nos exige pagar altos impuestos, cubrir un sobrecosto al combustible, mantener activo un seguro por accidente a terceros, pagar una revisión mecánica periódicamente y otros requisitos para constatar que el vehículo esté en buenas condiciones, cambiar placas y renovar la licencia de conducción a un costo que escapa a muchas personas y que no se paga de buena gana sobre todo porque no se puede utilizar el automóvil. Las calles permanecen llenas de huecos y peligro, hay desorden y desequilibrio. No se sabe a dónde ha ido a parar tanto dinero.

Pensé en la deshonestidad de los políticos, en su cinismo, en su afán de mantenerse en el poder para imponer sus intereses personales y los de sus familiares sobre el interés colectivo, sin importar la urgente necesidad de desarrollo de la nación. Pensé también en los múltiples problemas de malversación de fondos, de tráfico de influencias y de corrupción en todos los órdenes. Me desilusionó aceptar la forma en que entran como salvadores y salen enriquecidos como ladrones.

Iba cavilando en estas cosas cuando me percaté que tal vez no alcanzaría a llegar a tiempo. Me apresuré entonces a abordar un taxi. A muy pocas cuadras nos sorprendió un atasco impresionante que impedía transitar hacia ningún lado. Traté de intercambiar algunos comentarios con el taxista quien se mostró huraño y no me contestó. Finalmente, después de unos minutos interminables y de que el conductor me cobrara el importe de la carrera más un derecho que él consideró justo, pude llegar a la puerta del edificio

Luego de dirigirme al piso respectivo y de insistir varias veces a la recepcionista para que me atendiera, no obstante haberle informado que tenía una cita a la hora indicada me ordenó sentarme en una sala en donde había más gente. Allí me mantuvo durante hora y media. Entre tanto y al ver que una mujer protestaba neuróticamente porque había dejado en su casa su teléfono celular me atreví a indicarle que en el primer piso había una oficina en donde le podían facilitar uno. Encarándose y mirándome severamente me dijo que no entendía qué era lo que quería decirle. Al repetirle cortésmente mi sugerencia me contestó que ella no me había pedido ningún consejo y que debía dedicarme más bien a mis asuntos. Por fin y cuando estaba a punto de reventar logré la entrevista la cual duró lo que dura una vela al viento. Por fortuna pudimos concertar una reunión para los próximos días la cual acepté de buena gana porque pude notar que el entrevistador estaba más nervioso que yo. Pobrecito, dije para mis adentros.

Al salir nuevamente a la calle observé que estaba lloviendo y me había olvidado llevar paraguas. Decidí esperar un poco hasta que opté por tomar otro taxi y cuando este se detuvo, otro caballero más avispado se me adelantó y se encaramó sin pensarlo dos veces. Pensé: eso suele suceder también en los parqueaderos cuando se está tratando de aparcar y otro se le adelanta y le ocupa el sitio escogido, o en la fila de un banco, o en cualquier otro escenario en donde siempre hay influencias y tienen más derecho los amigotes de un funcionario, que quienes han estado esperando por largo tiempo. ¡Este mundo no es para los pendejos sino para los sátrapas y los cafres!

Logré controlarme y meditando un poco me sirvió para decirme a mí mismo: esta no es mi vida. Esto no es lo que yo he escogido. Este no es el ajetreo que me merezco. Estos no son ni deben ser mis conciudadanos con los que quiero compartir mis momentos de angustia ni de felicidad, ni ellos serán los que determinen qué ni cómo es que debo responder ante las dificultades que me plantea el medio exterior ni cómo quiero sentirme. Igual caí en cuenta que soy parte de una sociedad abatida por el egoísmo, por la ira, por la barbarie y por el odio y que por lo tanto en mí y en cada uno de nosotros está en que ello empiece a cambiar, así parezca imposible.

En adelante, yo he sido el dueño de mis actos y el capitán de mi propio navío. Soy quien decide qué es lo que quiero para mí, quien debe ser mi gente, quienes mis interlocutores. Me prometí no depender de nadie sino de mi propio criterio para ser feliz, para abordar con serenidad las circunstancias en mi propio beneficio en cada pasaje de mi vida y sobre todo, aprendí que cada dificultad trae su enseñanza, que cada contratiempo se convierte en una escuela gratis, pues sin duda cada uno de ellos trae un mensaje positivo. Desde entonces he aprendido a sacar provecho de las adversidades y he encontrado la tranquilidad que nadie puede ofrecerme, la felicidad que tanto aprecio y la seguridad que solo yo sabré dispensarme y que los demás también necesitan.

miércoles 13 de mayo de 2009

EL VALOR DE TRIUNFAR

Cuantos vivimos en la Zona de Confort por miedo a emprender cosas nuevas y diferentes. Aquellas personas que de forma consistente alcanzan niveles superiores de desempeño, comparten algunas características: están comprometidas con su mejora; tienen pasión por aquello que hacen; han definido metas claras; y se sienten más cómodas que la mayoría ante los riesgos.

La habilidad de tomar riesgos inteligentemente es un ingrediente importante del éxito y un enorme determinante en el nivel de logros de cualquier persona. Las personas con bajo desempeño se establecen en su "zona de confort", repiten modelos indefinidamente y dejan de desafiarse a sí mismas de manera significativa. Por el contrario, aquellas con un alto desempeño son talentosas y persistentes: "tomadoras de riego". La zona de confort es seductora para cualquiera, porque todos deseamos comodidad, seguridad, certidumbre, garantías, etc. La búsqueda de confort forma parte de la naturaleza humana. Sin embargo, demasiado confort no nos hace bien. La incapacidad para salir de nuestra zona de confort limita profundamente nuestro desempeño.

Mejorar la habilidad para abandonar la zona de confort, permite a una persona incrementar su desempeño. Cuanto más cómodo se siente alguien al tomar riesgos y lidiar con el miedo resultante mejor preparado está para adaptarse a un mundo en permanente cambio. El cambio es la mayor fuente de miedo que enfrentamos, porque nos confronta con una de las más aterradoras situaciones: lo desconocido. Aunque es absolutamente normal ser temeroso al cambio, en algunos casos esa respuesta puede inmovilizarnos.

El miedo es increíblemente poderoso. Es el obstáculo principal para ser un "tomador de riesgos" También es un gran limitador para el éxito profesional. Los miedos al rechazo y al fracaso siempre están presentes en los ambientes laborales. Aprender cómo prevalecer ante el miedo es el paso más importante que uno puede dar para transformarse en un "tomador de riesgos" y maximizar así el éxito en aquello que hace. "El coraje es la resistencia al miedo, el dominio del miedo, no la ausencia de miedo.".

Para volvernos más capaces de tomar riesgos, debemos movernos desde una respuesta instintiva al temor, hacia una respuesta contra-intuitiva. Esta respuesta constructiva al miedo, aunque contra-intuitiva, nos ayuda a reconocerlo y aceptarlo. Este enfoque ha sido validado por la NASA. Desde el inicio del programa espacial, esta organización observó que un cierto número de sus astronautas completaba sus misiones con éxito, sin sufrir enfermedades debidas al movimiento o al estrés, mientras que otro grupo tenía estos problemas de forma constante. Basándose en investigación empírica, la NASA determinó que había un factor que diferenciaba a los dos grupos: los astronautas que estaban completando su misión sin manifestaciones físicas de miedo, habían reconocido por adelantado (a ellos y a otras personas) que tenían miedo. Ellos daban una respuesta constructiva al temor.

¿Por qué arriesgarse? ¿Por qué dejar la zona de confort? ¿No se supone que debemos crecer sin riesgos? ¿No es sólo un remanente de conducta juvenil impertinente, que debemos dejar atrás cuando maduramos? Ya hemos proporcionado una respuesta parcial a todas estas preguntas: el riesgo trae aparejado más vitalidad y un nivel superior de logros. ¡Pero aún hay más! Por cada riesgo razonable existe al menos un premio posible. Es un premio directo. Una recompensa que puede identificarse al momento de considerar el riesgo: por ejemplo, el negocio adicional que resultaría de lanzarse a vender más productos, o de salir a buscar nuevos clientes. Pero mejor aún, una constante e inteligente toma de riesgos rendirá algo más excitante: ¡los premios sorpresa! Aquellas recompensas a las que no podemos anticiparnos en el momento de considerar el riesgo. Estos premios nunca habrían llegado hasta nosotros si no hubiésemos, en algún momento, estado deseosos de salir de nuestra zona de confort. No podemos conocer a ciencia cierta las recompensas que disfrutaremos gracias a nuestra capacidad de tomar riesgos. Sin embargo, sabemos que nada maravilloso, ni revelador sucederá... ¡a menos que podamos salir de nuestra zona de confort.

Enviado por Eduardo Luque

viernes 6 de marzo de 2009

LA DISCRIMINACION DE LA MUJER

"Los hombres y las mujeres están limitados no por su lugar de nacimiento, ni por el color de su piel, sino por el tamaño de su esperanza".

John Johnson

En una conversación Juan de Zubiría, el extraordinario sicólogo y educador colombiano decía: “hace algunos años, los colegios y universidades estaban llenos de mujeres lindas, espectaculares, extraordinarias. Hoy todas las mujeres son feas horribles y ordinarias. Y si no escúcheles una conversación para ver cual es el concepto que tienen de sí mismas, producto de la moda y los mensajes de la radio y la televisión”. Y tiene rezón, los medios y la publicidad han llevado a la mujer al extremo de convertirla en objeto de uso, preocupada hoy más por su apariencia y por el ansia de tener, que por el afán de ser. La discusión de moda se centra, sin embargo, en la discriminación de género mediante la cual se afirma que la mujer gana menos dinero que el hombre, que es menos aceptada para cargos públicos y ejecutivos, que se le niega la posibilidad de ascender en la escala social.

A comienzos del siglo pasado, Harry Truman, el controvertido político y ex presidente de los Estados Unidos enunció el principio de igualdad según sus palabras: “Estudié la vida de grandes y famosos hombres y mujeres, y descubrí que aquellos que llegaron a descollar, fueron los que emprendieron todo trabajo, con todo el vigor, la energía y el entusiasmo de que eran capaces”.

La historia ha demostrado que la discriminación de la mujer está en la mujer misma. De no ser así, hubiera sido imposible que Margaret Thatcher hubiera llegado a ser Primera Ministra en la Historia de Gran Bretaña. Los ejemplos son innumerables: La madre Teresa de Calcuta, fundó la Congregación de las Hermanas Misioneras de la Caridad y se hizo acreedora del Premio Nobel de Paz en 1979 por su humildad y su abnegado trabajo en favor de los pobres y los enfermos. Marie Curie recibió el Premio Nobel de física por sus estudios sobre radioactividad en el año de 1904 y más tarde se hizo acreedora al Premio Nobel de Química en 1911. Hellen Keller, sorda y muda a temprana edad, llegó a ser escritora, se graduó en la universidad en 1902 y publicó su libro “La Historia de mi vida”. Valentina Tereshkova fue la primera mujer de la historia en viajar al espacio. Oprah Winfrey no obstante ser negra es considerada una mujer multimillonaria y la más poderosa comunicadora de la televisión en los Estados Unidos. Violeta Chamorro en Nicaragua, Mireya Moscoso en Panamá, Cristina Fernández de Kirchner y Michelle Bachellet llegaron ocupar la presidencia de sus países en Nicaragua, Panamá, Argentina y Chile respectivamente.

Cada vez más mujeres hacen presencia en la sociedad ocupando cargos directivos sin quejarse de los problemas de la discriminación ni de su incapacidad para manejarlos. A ellas debemos no solo la dirección del hogar, sino la armonía, la inteligencia, la pulcritud, la honestidad y la belleza en los puestos de trabajo. A los hombres nos queda la felicidad de vivir en función de ellas. De pensar en ellas y la confianza de que detrás de todo hombre exitoso existe siempre una gran mujer.

martes 3 de marzo de 2009

FORJADORES DE EXCELENCIA

En días pasados se llevó a cabo la entrega de los premios Oscar en Hollywood en donde periódicamente se reúne lo más excelso del cine mundial y todos vimos como la película "Slumdog Millionaire" (una parodia del programa de televisión ‘¿Quién quiere ser millonario?’) se llevó el mayor número de galardones. Se ganó el Premio de Oro como mejor película, Premio de Oro al mejor director, Premio de Oro al mejor guión, Premio de Oro por la mejor dirección de fotografía, Premio de Oro por la mezcla de sonido, Premio de Oro por la mejor edición, Premio de Oro por la mejor Banda Sonora y Premio de Oro por la mejor canción original; en total ocho estatuillas de diez.

La película relata la historia, poco creíble pero verosímil, de un muchacho muy humilde de un barrio en Bombay quien por amor logra triunfar en el concurso televisivo. Las críticas a la película no se hicieron esperar por lo que ella representa para las creencias del pueblo Indio por lo descarnado de las imágenes que se muestran sobre la miseria y el abandono y la cual, más que una obra de arte, es considerada en esas latitudes como una burla y una falta de respeto.

Pero aparte de las críticas que son usuales cuando alguien logra alcanzar el éxito y ante las cuales ningún triunfador debe darse por aludido, me parece indicado recordar la frase de Luis Nizer: “Un hombre que trabaja con sus manos es un obrero; un hombre que trabaja con sus manos y su cerebro es un artesano; pero un hombre que trabaja con sus manos su cerebro y su corazón es un artista” y esto sin duda es lo que sucedió con el director de la película Danny Boyle. Este hombre para lograr la excelencia se rodeó de los mejores sin lo cual no le hubiera sido posible alcanzar la categoría de mejor director en esta oportunidad. Y eso exactamente es lo que tiene que hacer todo triunfador. Rodearse de los mejores, dar lo mejor de sí mismo, ser exigente en su trabajo y con sus colaboradores y no admitir la mediocridad en ningún momento ni por ninguna circunstancia. No importa la crítica, el triunfo es de quienes trabajan con sus manos moldeando lo que quieren, con el cerebro sabiendo hacia dónde se dirigen y poniendo todo el corazón a lo que hacen. Desde luego este esfuerzo requiere de un gran trabajo en equipo lo cual exige una gran dosis de liderazgo y coordinación, pero es ahí en donde está el extraordinario papel de un triunfador.

_______________________

martes 3 de febrero de 2009

“El pájaro cantor jamás se para a cantar en árbol que no da flor” José Hernández

Sueño Ejemplar

En varias oportunidades me han preguntado cuál es el secreto para triunfar en la vida y mi respuesta siempre ha sido que no existe un solo secreto sino que el verdadero triunfo se compone de una cadena de secretos los cuales hay que escuchar e ir poniendo en práctica de manera persistente y perseverante, siendo fundamental creer en sí mismo y en lo que hacemos. La siguiente historia me recuerda a un muchacho lleno de ilusiones quien en alguna ocasión se detuvo para contarme un revelador sueño que había tenido con un anciano y con alguien que consideraba su mejor amigo.

“No sé por qué, comenzó diciendo, después de caminar durante varios días sin probar alimento llegamos a la casa de mi amigo quien vivía en condiciones deplorables, de desorden y desaseo. A nuestro arribo había también allí un joven, notable por sus ademanes de hombre culto y agradable por su conversación fluida y su gran don de gentes. Después de saludarnos y dialogar un poco mi amigo subió al segundo piso y yo aproveché para preguntarle al viejo cuál era la clave para superarse, progresar y triunfar en la vida. Con su mirada en el horizonte y sin agregar mayor palabra el viejo me indicó que para ello debía hacer lo mismo que hacía el joven que se encontraba entre nosotros. El joven salió de escena, el anciano abandonó el recinto y mientras yo me destrozaba de hambre mi amigo bajó la escalera con algo de comida y una bebida caliente dedicándose a comer sin preocuparse en lo más mínimo por mi cansancio ni por el agotamiento ocasionado por los largos días de viaje. Con tristeza pero con gran satisfacción por lo aprendido esta experiencia me enseñó, que a quienes consideramos amigos, en realidad no existen. Entendí que la forma de triunfar en la vida, según ese sueño revelador, es hablando, pidiendo y haciendo saber fervientemente lo que queremos; relacionándonos con los mejores, con gente destacada en el ámbito social, intelectual, empresarial y artístico y vinculándonos de alguna manera con entidades que puedan ayudarnos a lograr nuestros objetivos, toda vez que de manera individual cada uno lucha por su propia subsistencia”.

La base del triunfo radica en las buenas relaciones que tengamos con quienes estén en condiciones de ayudarnos. El alcance de las metas depende de nuestro interés por alcanzarlas y de la entrega, entusiasmo y pasión por lo que hacemos. Los verdaderos sueños son aquellos que nos enseñan cosas prácticas, posibles y realizables de los cuales sepamos extractar el mejor aprendizaje y que nos arrojen a la acción en concordancia con nuestros objetivos y con el futuro que nos merecemos.

El Análisis final

(Triunfador)
La gente es a veces ilógica, egoísta e irrazonable. Perdónalos, de todas maneras Si eres amable y servicial, la gente puede acusarte de tener motivos ocultos o segundas intensiones. Se amable y servicial, de todas maneras Si tienes éxito, vas a ganarte algunos falsos amigos y algunos verdaderos enemigos. Ten éxito, de todas maneras. Si eres honesto y franco, la gente puede engañarte. Se honesto y franco, de todas maneras. Lo que has construido a lo largo de los años, alguien puede intentar destruirlo de la noche a la mañana Construye, de todas maneras Si encuentras serenidad y felicidad algunos pueden sentir celos. Se feliz, de todas maneras El bien que haces hoy, la gente podrá olvidarlo mañana. Haz el bien, de todas maneras. Darle al mundo lo mejor que tengas, puede ser insuficiente. Dale al mundo lo mejor que tengas, de todas maneras Tu ves, en el análisis final, todo es entre tu y Dios; nunca fue entre tu y ellos. De todas maneras.

Sor Teresa de Calcuta

Consulte las páginas de Leonardo Rivera Pérez:

viernes 12 de diciembre de 2008

Epoca de Balances

info@secretosparatriunfar.com

El arte de ser feliz implica poder reírse de los problemas en cuanto estos surgen.”. Andrew Matthews

Desde el comienzo de la era actual, al final de cada año nos tomamos unos días para descansar, compartir y disfrutar de las festividades como un reconocimiento a nuestro trabajo mientras los gobiernos, las empresas y sindicatos se trenzan en discusiones para definir el “salario mínimo” para el año entrante. Por milenios hemos deseado la Paz pero cada día vemos cómo en el mundo se incrementan la violencia, el odio, la inmoralidad, el irrespeto, la falta de ética, y el egoísmo en medio de una carnicería horrible y despiadada. Deseamos prosperidad, progreso y amor confiando en que estas cosas vengan de afuera como por arte de magia sin darnos cuenta que cada persona debe ser en sí artífice de su propia felicidad y arquitecta de una sociedad que irradie armonía en todos los sentidos. Es hora de preguntarnos si la felicidad, la prosperidad y la dicha han llegado de tanto pedirlas durante tantos años y si se justifica seguir pidiendo sin dar.

Visto de otra manera, es tiempo de festejar nuestros logros pero también de hacer un balance de lo que nos quedó pendiente, de lo que no logramos, de los sueños truncados, de lo que quisimos y de la forma en que debemos corregir el rumbo para superarnos y ser cada vez mejores haciendo bien a la humanidad.

Para que los balances no se queden en intenciones no nos quejemos de la rutina que nosotros mismos creamos. No nos lamentemos de la falta de oportunidades que desperdiciamos. No asumamos la desgracia de que todo nos sale mal porque no tuvimos la osadía de salirle al paso a las dificultades.

Una pregunta obligada para muchos es: ¿Será posible hacer riqueza a base de trabajo? Para quienes se han acostumbrado a la vida fácil y sin esfuerzo la respuesta es no. Pero para quienes saben que solo mediante la lucha, el esfuerzo continuo, la persistencia y la tenacidad se puede llegar a la cima, la respuesta depende del proyecto de vida que se hayan fijado.

Si lo único que a usted le interesa, por ejemplo, es ser un empleado/a cuya fuerza laboral se vende a los demás, pues con mucha posibilidad usted será toda la vida un empleado/a. Bueno regular o malo/a pero al fin y al cabo un empleado/a. El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define la palabra emplear como “ocupar a alguien, encargándole de un negocio, comisión o puesto”, pero también significa “gastar, consumir y usar”. De tal forma que si usted ha elegido ser empleado/a significa que usted de hecho será usado/a o utilizado/a por otro o por otros para generar unos ingresos y producir una riqueza. Esta será una posición más bien cómoda en donde siempre esperará que los demás definan por usted pero también será poco lo que puede reclamar a menos que se esfuerce por escalar y llegar a ser un/a ejecutivo/a brillante.

Si usted por el contrario se preparó o se está preparando para administrar, para gerenciar y para generar empleo necesitará la virtud de trabajar muy duro porque deberá conseguir el bienestar de las personas a quienes usted contrate y será el responsable de duplicar o triplicar los recursos que la vida le ha dado. El proceso será largo pero al final verá resultados positivos a su favor si ha sabido hacer bien las cosas.

Leonardo Rivera Pérez

“Superando el promedio: Es un libro ameno, fácil de leer y de grato esparcimiento mediante el cual usted encontrará comentarios útiles que le ayudarán a mejorar su vida y herramientas importantes que le mostrarán las dificultades por las cuales no ha podido llegar más lejos.

sábado 22 de noviembre de 2008

NO ESQUIVEMOS EL FUTURO
Bellísima Imagen Espacial Tomada por la Agencia Aeroespacial Norteamericana NASA

Viajamos a una velocidad colosal de 1620 kilómetros por hora para darle una vuelta a la Tierra cada día en tan solo un poco menos de 24 horas y contar con un nuevo amanecer. Y nos desplazamos todavía más rápido a una velocidad impresionante de 106920 kilómetros por hora para completar una vuelta alrededor del Sol y cumplir un nuevo año en apenas algo más de 365 días. Diariamente recibimos la energía del Sol cuya fuente de calor nos produce bienestar. Es la misma energía que causa el movimiento del aire y cuyo viento disfrutamos a cada instante a través de miles de manifestaciones. Las fuerzas gravitacionales entre el Sol, la Luna y la Tierra crean campos magnéticos que propician las mareas: ese rítmico y armonioso vaivén que estremece diariamente a los océanos. Simultáneamente en el firmamento se mueven millones de estrellas y planetas que nos ofrecen su asombrosa belleza y que admiramos tratando de auscultar sus misterios, algunos de los cuales aprendimos a descifrar hasta hace algunos años cuando iniciamos la carrera espacial más sorprendente que nos ha llevado a descubrir cosas maravillosas.

Hay momentos en que nos resistimos a creer y asimilar todas estas verdades tan extraordinarias, como si el ser humano en realidad fuera intrascendente, frívolo e incapaz de toda aprehensión y como si creyéramos que esa posibilidad estuviera reservada solamente a la mente de científicos locos a quienes debemos, sin embargo, el confort y el desarrollo que hemos logrado y que hoy disfrutamos en medio de vuelos a velocidad de crucero, viajes turísticos al espacio sideral, carreteras ampliamente iluminadas y pavimentadas en millones de kilómetros, comunicaciones instantáneas, enormes turbinas, gigantescos rascacielos, túneles monumentales terrestres y submarinos y ágiles computadoras que amenazan con desplazar a muchos seres de sus puestos de trabajo empujándolos a voltear la mirada hacia ellos mismos.

Todo eso no hubiera sido posible si no hubieran existido a lo largo de los años seres admirables que creyeron y han creído en su propia personalidad, en su voluntad de servicio, en su disciplina de hierro, en prolongar la existencia y en la locura que algún día se propusieron realizar, a pesar de las críticas, los fracasos y las tristezas. Sucede con frecuencia que nos dejamos consumir por el pesimismo y pronto nos aplasta la derrota en medio de un miedo apabullante que solo existe dentro de nosotros y que no podemos encontrar afuera porque es en nuestro interior en donde anidamos nuestra pereza, nuestro temor y nuestra desidia. Visto de esta manera, tenemos que entender que afuera lo que hay es multiplicidad de oportunidades esperando a que las transformemos en cosas útiles para la humanidad y para el bienestar personal e individual.

El ser humano progresista y válido, protagonista de su propio futuro, está creado para construir no para destruir, para hacerle frente a las adversidades y esquivar las asperezas, para ir más allá del horizonte que observa, para advertir el presentimiento de lo desconocido, para tener la facultad de ir tras lo que cree que es bueno y positivo y para levantarse cuando cae y continuar la marcha.

Tú eres una criatura del universo dotada de la energía suficiente para transformar lo inaccesible en posible. De ti depende superar tus crísis y llegar a ser estrella porque posees la fuerza enriquecedora que estimula el espíritu y solo necesitas de un aliento. El aliento que está dormido en tu interior y que solo requiere que lo animes mediante la decisión y la acción. Quienes nos han dejado el legado del progreso fueron y han sido seres de carne y hueso como nosotros con una sola diferencia: se dedicaron a amar lo que hacían sin reparar en la fatiga, sin detenerse en los posibles resultados frustrantes ni en la carencia de unos recursos que no poseían pero que se propusieron buscar y poner a su disposición hasta lograr sus objetivos.

viernes 14 de noviembre de 2008

Imágen de un huracán tomada por la Agencia Aeroespacial Norteamericana NASA
Ver para aprender

“La gente dice que hay dos formas de aprender: por la experiencia, la cual se obtiene de los errores propios cometidos; y por la sabiduría, la cual se obtiene de los errores de otros” John C. Maxwell

Con el aumento de la población las medidas de control se vuelven ineficientes e inoperantes en todo el mundo. La corrupción es corriente y va en aumento. Una demanda por robo ya no tiene ningún efecto y por tanto robar, matar, engañar o violentar se convierten en mecanismo cotidiano para sobrevivir impunemente. Basta con encender la radio o el televisor para darnos cuenta que el número de noticias de inmoralidad es superior con creces al de noticias positivas. El requisito de “tener y poseer” que impone la sociedad moderna incide negativamente en la ostentación de los valores positivos. Cada vez vemos en mayor peligro la estabilidad social y emocional así como el derecho a la dignidad y a la vida sana. Son frecuentes los desmanes por abusos del “poder” y cada cual parece tener el derecho de dar el raponazo para adueñarse del bien ajeno.

Como si fuera poco, a la par con las amenazas de una crisis económica mundial, Colombia se ha estremecido con el asalto a la buena fe de miles de ciudadanos en varias ciudades, quienes atraídos por el ofrecimiento de jugosas utilidades, arriesgaron los ahorros de toda la vida en el conocido, ilegal y viejo sistema de las pirámides financieras. Al final, los hábiles estafadores que recogieron el dinero de estos incautos ciudadanos huyeron con el botín dejando en la quiebra a muchísimas familias. El resultado: pedreas, vandalismo, reclamos violentos, desesperación, saqueo y hasta muertos en procura de una respuesta del gobierno, como si este hubiera sido el causante de la imbecilidad de todos los que, a pesar de las advertencias, se atrevieron a “invertir” en semejante falacia. Lo peor de todo es que de esta gran artimaña no se damnificaron solamente gentes con escasa formación académica sino que en ella también cayeron profesionales con títulos universitarios, ejecutivos, empresarios y gentes de todo nivel. El pecado es de unos y otros: de los timadores por su clara intención de estafadores, pero también de los ciudadanos azarosos que, a pesar de la revuelta, siguen creyendo que la riqueza se logra sin trabajo ni esfuerzo sino por la vía rápida. Ahí están los resultados.

Y como el dinero duradero no se consigue fácil es necesario aprender a cuidarlo con esmero y saber multiplicarlo para poder disfrutar de sus beneficios sin angustias ni pesares. Se hace entonces indispensable el desarrollo de las habilidades individuales. Aquí algunas sugerencias: Manténgase informado/a. Cultive el hábito de la buena lectura. Preocúpese por mantenerse actualizado/a. Adelante cursos contables. Familiarícese con el manejo de los números y en lo posible aprenda o asesórese en técnicas financieras elementales que incluyan el análisis de ganancias y/o pérdidas y sobre todo, no sea inocente, madure en asuntos de negocios, aprenda a ser malicioso/a ante empresas que ofrezcan tanto y tenga presente que hasta los bancos también se declaran en quiebra.

La participación ciudadana en la construcción de un mundo mejor exige que cada uno se cuestione cuál es el tipo sociedad que desea para él y para sus descendientes y que actúe en consecuencia. Debe ser misión de seres progresistas trabajar y propender por condiciones de vida mejoradas en beneficio de las generaciones venideras, mediante el compromiso de cada uno hacia un mundo agradable en donde se rescaten los valores positivos, se defienda el trabajo honrado y se reduzca la violencia, porque cada uno somos parte de esta gran sociedad en la que vivimos y de la que todos debemos ser responsables.

Leonardo Rivera Pérez

viernes 31 de octubre de 2008

No culpes a nadie

“Nunca te quejes de nadie, ni de nada, porque fundamentalmente TÚ has hecho lo que querías en tu vida.

Acepta la dificultad de edificarte a ti mismo y el valor de empezar corrigiéndote. El triunfo del verdadero ser surge de las cenizas de su error.

Nunca te quejes de tu soledad o de tu suerte, enfréntala con valor y acéptala.
De una manera u otra eres el resultado de tus actos y prueba que tú siempre has de ganar.
No te amargues de tu propio fracaso ni se lo cargues a otro, acéptate ahora o seguirás justificándote como un niño.
Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible para claudicar.
No olvides que la causa de tu presente es tu pasado así como la causa de tu futuro será tu presente.
Aprende de los audaces, de los fuertes, de quien no acepta situaciones, de quien vivirá a pesar de todo.
Piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo; tus problemas, sin alimentarlos, morirán. Aprende a nacer desde el dolor y a ser más grande que el más grande de los obstáculos.
Mírate en el espejo de ti mismo y serás libre y fuerte y dejarás de ser un títere de las circunstancias porque tú mismo eres tu destino.
Levántate y mira el Sol por las mañanas y respira la luz del amanecer.
Tú eres parte de la fuerza de tu vida, ahora despiértate, lucha, camina, decídete y triunfarás en la vida; nunca pienses en la suerte, porque la suerte es el pretexto de los fracasados.”
Pablo Neruda

viernes 17 de octubre de 2008

PRODUCTIVIDAD: CÓMO LOGRARLA

“Esta victoria me da pie para pensar que puedo llegar mucho más lejos”. Estas fueron las palabras de Fabio Duarte: Ciclista colombiano, al coronarse Campeón Mundial de Ruta Sub-23 en Varese, Italia el pasado mes de septiembre de 2008. Este muchacho de 22 años, nacido en Cundinamarca, Colombia, hijo de un humilde agricultor se había coronado con anterioridad Campeón Nacional Juvenil de la prueba contrarreloj en el 2001; Rey de la Montaña en la Vuelta del Porvenir en 2003; Campeón Nacional Juvenil de Ruta y Contrareloj con tres oros en el Panamericano Juvenil de Ecuador en el año 2004; Campeón de la Vuelta de la Juventud Colombiana consecutivamente durante los años 2005 y 2006. Campeón de la Vuelta a Tulcán Ecuador en el mismo año y Campeón Sub-23 de la Vuelta a Colombia del 2007. Otras de sus palabras en relación con su logro mundial fueron: “Tomé la decisión de saltar de inmediato porque no tenía otra opción, era ahí y ahora, o perdía en los metros finales porque en estas pruebas las opciones de mostrarse y de ganar se tienen una sola vez”.

Otro personaje mundialista: Juan Esteban Aristizábal Vásquez conocido en el medio artístico como “Juanes”: compositor, guitarrista y cantante colombiano, en una entrevista periodística entre otras cosas manifestó: “Cuando estaba muchacho mi sueño más grande era poder cantar en Bogotá algún día….la vida presente es la suma de todas las cosas pequeñas y grandes que ocurrieron en el pasado…Yo estaba tocando en Moscú y pensaba: no van a entender una palabra de lo que canto…..la primera vez que me propusieron ir a Alemania, no concebía la idea de estar allá protagonizando semejante choque cultural cantando en español….Cuando la banda Ekhimosis se acabó me fui a vivir a Los Ángeles…fue un tiempo muy difícil, no tenía un peso y había roto con todo… comencé de cero en una ciudad gigante en donde hay miles de personas que tienen el mismo sueño. Eso fue muy difícil para mi pero me enseñó a fortalecerme interiormente y a seguir luchando por lo que quería”.

A nivel personal y empresarial es frecuente preguntarse Cómo lograr la productividad y Cómo llegar a ser campeones en lo que nos proponemos. Se ha encontrado que las personas altamente productivas son personas muy felices porque tienen sueños, porque luchan sin reparos para alcanzar sus objetivos sin importar los tropiezos, porque le ponen pasión y coraje a lo que hacen sin asustarse por las dificultades, porque se fijan metas paso a paso y las alcanzan, porque aman sin condiciones su tarea, porque tienen muy elevada su autoestima y toman decisiones en el momento oportuno en su beneficio sin preocuparse por lo que puedan pensar los demás y porque están listos para aprovechar las oportunidades.

Cada uno somos responsables de lo que nos pasa y de lo que nos pase. Sin duda alguna, en el mundo actual es requisito indispensable aprender a amar lo que hacemos para ser felices y poder lograr la efectividad. No existe otra manera.

http://www.secretosparatriunfar.com/

mailto:info@secretosparatriunfar.com

miércoles 8 de octubre de 2008

HOY
De Autor Desconocido
"Esta mañana desperté emocionado con todas las cosas que tengo que hacer antes de que el reloj marque la medianoche...
Tengo responsabilidades que cumplir hoy.
Soy importante, mi trabajo es escoger que clase de día voy a tener.
Hoy puedo quejarme porque el día está lluvioso, o puedo dar gracias porque las plantas están siendo regadas gratis.
Hoy me puedo sentir triste porque no tengo más dinero, o puedo estar contento de que mis finanzas me empujan a planear mis compras con inteligencia.
Hoy puedo quejarme de mi salud, o puedo regocijarme de que estoy vivo.
Hoy puedo lamentarme de todo lo que mis padres no me dieron mientras estaba creciendo, o puedo sentirme agradecido de que me permitieran haber nacido.
Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas, o puedo celebrar que las espinas tienen rosas.
Hoy puedo auto compadecerme por no tener muchos amigos, o puedo emocionarme y embarcarme en la aventura de descubrir nuevas relaciones.
Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a trabajar, o puedo gritar de alegría - ¡Tengo un trabajo!
Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a la escuela, o puedo abrir mi mente enérgicamente y llenarla con nuevos y ricos conocimientos.
Hoy puedo murmurar amargamente porque tengo que hacer las labores del hogar, o puedo sentirme honrado porque tengo un techo para mi mente, cuerpo y alma.
Hoy el día se presenta ante mí, esperando a que yo le dé forma y aquí estoy, el escultor que tiene que darle forma....

LO QUE SUCEDA HOY DEPENDE DE MÍ, YO DEBO ESCOGER QUÉ TIPO DE DÍA VOY A TENER.

Ayudémonos a apreciar el valor de la vida y a ver el color de la sonrisa que nos da el sol al amanecer de cada día"

jueves 25 de septiembre de 2008

SERÁS UN TRIUNFADOR
(Autor desconocido)
Enviado por: Eduardo Luque
"Cuando el egoísmo no limite tu capacidad de amar.
Cuando confíes en ti mismo aunque todos duden de ti, y dejes de preocuparte por el que dirán.
Cuando tus acciones sean tan concisas en duración como largas en resultados.
Cuando puedas renunciar a la rutina sin que ello altere el metabolismo de tu vida.
Cuando sepas distinguir la sonrisa de la burla y prefieras la eterna lucha que la compra de la falsa victoria.
Cuando el ser espontáneo te libere del método.
Cuando actúes por convicción y no por adulación.
Cuando puedas ser pobre sin perder tu riqueza y rico sin perder tu humildad.
Cuando sepas perdonar, tan fácilmente como ahora te disculpas.
Cuando puedas caminar junto al pobre sin olvidar que es un hombre y junto al rico sin pensar que es un Dios.
Cuando sepas enfrentarte a tus errores tan fácil y positivamente como a tus aciertos.
Cuando halles satisfacción compartiendo tu riqueza.
Cuando sepas manejar tu libertad para pensar, hablar, leer, escribir y hasta escuchar sin caer en los excesos.
Cuando sepas obsequiar tu silencio a quien no te pide palabras, y tu ausencia a quien no te aprecia.
Cuando ya no debas sufrir para conocer la felicidad y no seas ya capaz de cambiar tus sentimientos o tus metas por el placer.
Cuando no trates de hallar respuesta en las cosas que te rodean sino en tu propia persona. Cuando aceptes los errores.
Cuando no pierdas la calma:
Entonces, y solo entonces, ¡serás un triunfador!

viernes 5 de septiembre de 2008

FALLAR NO ES FRACASAR

“Si pones todo lo que está de tu parte en lo que haces, evitarás los fracasos. Si te esfuerzas al máximo en cualquier cosa que realices, evitarás las desilusiones”.
Andrew Matthews

La película “En búsqueda de la felicidad” escrita por Steven Conrad, protagonizada por Hill Smith y dirigida por Gabriele Muccino está basada en la autobiografía de Christopher Gartner, un ciudadano común y corriente quien se desenvuelve “en las calles de San Francisco-California” durante la década de los setenta y los ochenta del siglo XX.

Su vida, al principio llena de las más profundas dificultades de subsistencia, estuvo matizada por el abandono, la soledad, el dolor y una insoportable cadena de humillaciones ante las cuales nunca claudicó, porque pudo más la grandeza de su sueño que las posibilidades de rendirse ante el fracaso. Hoy Christopher Gartner es un extraordinario hombre de negocios, quien a través de su fundación lucha por incrementar las posibilidades de empleo y el mejoramiento de las condiciones de vida de muchos ciudadanos.

A menos que usted quiera vivir simplemente como viven los demás, en esta biografía se nos confirma que los motores del vencedor en cualquier circunstancia de la vida son la diligencia, el autocontrol, la paciencia, la humildad y la fe en sí mismos en tanto que las causas del fracaso son sus antagonistas: el miedo a fracasar, la ira, la envidia, la soberbia, la falta de perseverancia e incluso el abuso del sexo, algunas de ellas divulgadas por la Iglesia Católica como virtudes y pecados capitales.

Es valiosísima la frase de Theodore Roosevelt quien alguna vez afirmó: “El honor pertenece al hombre que está en la arena, cuyo rostro manchan el polvo, el sudor y la sangre, que lucha valientemente, que yerra y falla por poco una y otra vez, que conoce los grandes entusiasmos, las grandes devociones y que se gasta en una causa valiosa, quien en el mejor de los casos conoce al final las mieles del triunfo y el logro, y quien, en el peor de los casos, si fracasa, al menos fracasa arriesgándose grandemente, de manera que su lugar no estará nunca con esas frías y tímidas almas que no conocen ni la victoria ni la derrota”.

Si queremos triunfar y sobresalir, es necesario considerar que al fracaso solo llegan los que nunca intentaron nada por miedo al fracaso. Podremos fallar muchas veces en nuestros intentos pero debemos considerar esas fallas como pasos de sabiduría hacia el éxito. El galardón siempre es para los que luchan, para los que después de caer se levantan y se sacuden el polvo para reiniciar la marcha con humildad pero con mayor inteligencia y fortaleza. En otras palabras, en la larga carrera de desilusiones, resbalones y caídas hacia lo que nos proponemos, fallar no es fracasar sino encontrar diferentes maneras de hacerlo aprendiendo de las equivocaciones.

http://www.secretosparatriunfar.com/

domingo 3 de agosto de 2008

Desarrolle su potencial buscando el éxito y la felicidad

“Mirarse a sí mismo claramente es muy difícil, porque deseamos escapar de nosotros mismos.”- Krishnamurti

Una de las herramientas fundamentales para alcanzar el éxito en cualquier actividad es orientar de manera periódica y sistemática nuestra visión mediante el ejercicio de la meditación. Las siguientes pautas pueden ser algunas herramientas que cada uno debe poner en práctica si su pasión es la de llegar lejos y lograr el desarrollo armónico de sus propósitos en búsqueda de la felicidad y el encuentro de la paz interior:

Meditar es pensar quien soy, qué he hecho, hacia dónde voy, en qué he fallado, cuáles han sido las razones por las que no he podido alcanzar lo que me he propuesto, qué debo hacer entonces. Es hacer un esfuerzo por conocerme y avanzar, es explorar el pasado con visión futurista y auscultar el camino por recorrer. Es tomarme tiempo para identificar qué he hecho bien y qué he hecho mal y encontrar las soluciones. Es llamar al orden a mi potencial para ponerlo a mi servicio y jalonar la voluntad hacia un estado superior. Es tomarme un tiempo para estar a solas con migo mismo en medio de tanta gente. Es sentir que se es mucho y que se es poco cuando se observa todo lo que hay por hacer. Es enterarme que afuera hay manos generosas para ayudarme y corazones inmensos que se mueven en el mismo sentido. Es aprovechar la infinita energía que existe en el universo a mi favor y, en últimas, es aprender a amarme a mí mismo.

Es tomarme muy en serio sin dejar de sonreír y adivinar para dónde voy en esa oscuridad aparente que es el destino. A falta de ejercicio para el cuerpo es la actividad más saludable para el espíritu. Es salir al encuentro de la sensatez para sentir que es tiempo de irme adelante, pero también es saber en qué momento detenerme para corregir y continuar la marcha.

En síntesis, es el mejor momento de sentir la vida porque es saber cuánto tiempo hay para otros y de cuanto dispongo para mi. Es pensar en las soluciones más que en los problemas. Es desechar mis justificaciones para enfrentarlas y hallarle sentido a mi existencia. Es tomar conciencia de que los imposibles y las limitaciones me las impongo yo y que estoy en capacidad de superarlas.